Familiares de militares muertos en accidente aéreo, aseguran que ellos habían advertido los riesgos
02 de mayo, 2024.

El martes 30 de abril los cuerpos de los nueve militares fallecidos en un accidente de helicóptero MI-17 del Ejército en el sur de Bolívar, fueron rescatados y trasladados a Medicina Legal en Bucaramanga, antes de ser llevados a sus lugares de origen para rendirles honores militares.
Los cadáveres fueron transportados por vía aérea hasta el batallón de la Quinta Brigada en Bucaramanga, donde se llevan a cabo los procedimientos para que las familias puedan despedirlos. Cada féretro fue llevado en carroza fúnebre hasta el centro de Medicina Legal, bajo la vigilancia de soldados del Ejército.
Entre estas nueve lamentables historias se ha dado a conocer la del mayor Edward Andrey Espinosa Rodríguez, quien según sus dolientes siempre tuvo una gran pasión por su trabajo como piloto de helicóptero. Sin embargo, en los días previos al accidente, había manifestado preocupación por el mantenimiento de las aeronaves, según informó su padre después del accidente.
Lo propio hizo la esposa del cabo primero Cristian Ordóñez, quien también expresó preocupaciones sobre el estado de los helicópteros de las Fuerzas Militares, mencionando que su esposo había señalado daños en la máquina que volaba.
“Él me dijo que en la máquina que estaba volando tenía algunos daños. El mantenimiento se lo hacían, pero esas máquinas ya están mandadas a recoger. Si hace como un mes hacen un reportaje, mandan a investigar y siguen, la gente sigue trabajando, ellos siguen normalmente y no hay garantías para ellos de ninguna manera”, dijo la mujer.
Hasta el momento el Ejército no se ha pronunciado sobre estos cuestionamientos que cada vez son más graves.




