
El empresario Daniel Noboa, hijo del hombre más rico de Ecuador, fue elegido como presidente de Ecuador, país que gobernará por 16 meses, es decir, el tiempo que le quedaba de periodo presidencial a Guillermo Lasso, que disolvió la Asamblea en mayo y convocó elecciones para evitar un juicio político por corrupción.
Sobre el nuevo Jefe de Estado de Ecuador hay expectativas porque no tiene experiencia en lo público y las miradas están sobre las decisiones económicas a las que se enfrentará, porque afectan de una manera u otra a su fortuna familiar, construida desde hace tres generaciones con la exportación de banano.
Con más del 90% de las papeletas escrutadas y el 52,3% de los apoyos, gana con holgura a su contrincante, la elegida por el expresidente Rafael Correa para tratar de volver al poder.
No proviene de ningún partido político ni se define ideológicamente, pero su discurso liberal, su intención de reducir impuestos y fomentar la inversión extranjera lo sitúa en el centro derecha.
La victoria de Noboa ha supuesto una bofetada al correísmo, el movimiento político alrededor de Rafael Correa. El expresidente eligió a Luisa González, una política desconocida y sin mucho carisma, para gobernar por persona interpuesta.
No ha sido suficiente la promesa de volver al pasado, cuando el país creció con el dinero del petróleo y sacó a millones de personas de la pobreza. González nunca conectó con el electorado ni pudo distanciarse de su mentor, que genera mucho rechazo en una parte importante de la población.
El resultado ha sido, en cierto modo, una sorpresa. En febrero, en las elecciones provinciales y municipales, la Revolución Ciudadana ganó en Quito, Guayaquil y otras 48 ciudades, y puso prefectos en nueve de las 24 provincias. Entonces se interpretó como un gran éxito y parecía que ponía al correísmo camino a la presidencia. No ha sido así.
El más joven de la historia
Noboa, el presidente más joven de la historia de Ecuador, tomará posesión en diciembre y recibe un país estancado en lo económico y en el que se han vuelto comunes los motines en las cárceles, la aparición de cadáveres desmembrados, los asesinatos a manos de sicarios.
En septiembre ya se habían cometido en el país 3.600 homicidios, el doble que el año pasado. Los carteles de la droga se han infiltrado en una nación que hasta hace unos años era una isla al margen de los problemas de narcotráfico y guerra de guerrillas presentes en la región.
La dolarización de su economía y su amplia costa sobre el Pacífico lo han convertido en un territorio apetitoso para el crimen organizado.
En definitiva, Noboa ha aglutinado con éxito todo el rechazo que produce Correa. Cuando se vio líder en las encuestas después de la primera vuelta, se sentó a esperar. Ha hecho una campaña de vídeos sin mordiente política en redes sociales, no ha dado entrevistas a la prensa. Le ha bastado con que se movilizara por sí mismo el voto anticorreísta. Eso ha sido suficiente. Por fin, las puertas del Palacio de Carondelet, la residencia presidencial, se han abierto para un Noboa.
Hoy hemos hecho historia, las familias ecuatorianas eligieron el Nuevo Ecuador, eligieron un país con seguridad y empleo.
Vamos por un país de realidades donde las promesas no se queden en campaña y la corrupción se castigue
Gracias Ecuador 🇪🇨💪🏼#SinCorrupcion#SinSobreprecio… pic.twitter.com/Ilmx6Iln0v
— Daniel Noboa Azin (@DanielNoboaOk) October 16, 2023




